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Presupuesto SEO: cuánto cuesta y en qué se va cada euro

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Presupuesto SEO: cuánto cuesta y en qué se va cada euro

Sobre la mesa hay tres propuestas para el mismo trabajo. Una pide cuatrocientos euros al mes, otra mil doscientos y la tercera cuatro mil. Las tres dicen «posicionamiento web», las tres incluyen «optimización on-page» y «contenidos», y ninguna explica en qué se diferencian. Quien tiene que decidir no sabe si la barata es un chollo o una estafa, ni si la cara incluye algo que las otras no.

El problema del presupuesto SEO no es que sea caro o barato: es que se compara mal, porque las propuestas están escritas en un idioma que no permite compararlas. Cuando dos documentos usan las mismas palabras para describir cantidades de trabajo que se diferencian en diez veces, el precio deja de ser información y pasa a ser ruido.

Esta guía descompone cualquier presupuesto en cuatro partidas comparables, enseña rangos reales observados en el mercado español, explica por qué el mismo alcance aparente cuesta diez veces más en un sitio que en otro, plantea el cálculo honesto entre hacerlo dentro o fuera, enumera las señales de una propuesta inflada y de una imposible, propone un reparto del primer año y termina con cómo defender la partida ante dirección sin prometer posiciones.

Qué se está comprando exactamente

Un presupuesto SEO paga cuatro cosas distintas: arreglar problemas técnicos del sitio, producir contenido que responda a búsquedas reales, conseguir menciones y enlaces de otros sitios, y medir para decidir. Cualquier propuesta se puede traducir a esas cuatro partidas, y ahí es donde se ven las diferencias.

La utilidad de esta descomposición es inmediata: en cuanto pides a tres proveedores que asignen su precio a estas cuatro partidas, las propuestas se vuelven comparables y aparecen las diferencias reales. Casi siempre resulta que la barata es solo la primera partida, y la cara incluye la tercera, que es la más cara de producir.

Partida uno: la técnica

Todo lo que impide que el sitio se entienda o se recorra bien: velocidad, estructura de direcciones, contenido duplicado, páginas que no se pueden indexar, migraciones mal hechas. Es un trabajo intenso al principio y ligero después, con un pico cada vez que el sitio cambia de forma.

Es también la partida que más se sobrevalora en las propuestas. Un sitio bien construido puede necesitar dos jornadas de revisión y ninguna intervención grande; uno construido sobre capas de arreglos puede necesitar tres meses. La única forma de saberlo es una revisión previa, y por eso las propuestas serias empiezan por ahí.

Partida dos: el contenido

Es la partida que más dinero se lleva en la mayoría de los proyectos y la que más se subestima al presupuestar. Incluye decidir qué escribir, escribirlo con criterio, publicarlo bien y revisarlo cuando envejece. Es un gasto recurrente y no un proyecto: el mes que se deja de producir, el crecimiento se detiene con unas semanas de retraso.

Partida tres: la autoridad

Menciones y enlaces desde otros sitios. Es la más cara por unidad de trabajo, la más difícil de garantizar y la que más varía entre propuestas honestas y propuestas dudosas. Una propuesta que promete un número fijo de enlaces al mes por un precio bajo está comprando en mercados que hacen más daño que bien a medio plazo.

Partida cuatro: la medición

Configurar lo que hay que medir, revisarlo y convertirlo en decisiones. Suele ser la partida más pequeña en dinero y la que determina si las otras tres se pueden justificar dentro de un año. Un proyecto sin medición no es más barato: es un proyecto del que nunca sabrás si funcionó.

Rangos reales del mercado español

Aquí van cifras observadas, con la advertencia que corresponde: son rangos publicados por proveedores del mercado español, consultados en agosto de 2026 en tres tarifarios públicos distintos. No son un estudio, no son una media del sector y cambian con el tiempo. Sirven para saber si una propuesta está dentro de lo normal, no para negociar.

Rangos de precio publicados por proveedores del mercado español para servicios de SEO en agosto de 2026
Los tres tarifarios coinciden bastante en la horquilla mensual y difieren mucho en lo que dicen que incluye. Esa diferencia es toda la conversación.

Lo que coincide entre los tres

La gestión mensual se mueve en una horquilla amplia que empieza alrededor de los seiscientos o setecientos euros para proyectos pequeños, sube a la franja de mil a mil quinientos para proyectos medianos y arranca por encima de los mil quinientos en proyectos grandes. Uno de los tarifarios sitúa la media de mercado alrededor de los ochocientos euros mensuales para un proyecto de competencia media.

El trabajo por horas de consultoría aparece en los tres, con un suelo entre cincuenta y sesenta euros la hora y un techo que va de ciento cincuenta a trescientos según el tarifario. Y la revisión inicial completa del sitio se presupuesta aparte, desde unos seiscientos euros en sitios pequeños y llegando a varios miles en sitios de miles de direcciones.

Lo que cambia entre tipos de proyecto

Tipo de proyectoMensualidad observadaPuesta a punto inicialQué explica la diferencia
Negocio localAlrededor de 300–700 €300–600 €Pocas páginas, competencia geográfica limitada, mucho peso del perfil local
Nacional o pequeña empresaAlrededor de 700–1.500 €600–1.500 €El contenido pasa a ser la partida principal
Comercio electrónicoRara vez por debajo de 1.000 €1.500–3.000 €Miles de direcciones, filtros, arquitectura de categorías

Las cifras de esta tabla son las que publicaban esos tarifarios en agosto de 2026 y conviene volver a comprobarlas antes de usarlas en una negociación. Lo que no cambia con el tiempo es la lógica: el precio sigue al número de páginas que hay que atender y a la competencia del sector, no a la reputación de quien firma la propuesta.

Una advertencia sobre las cifras redondas

Un tarifario lo formulaba de una manera que vale la pena repetir: «SEO mensual: 600 €» no es un presupuesto, es un precio. Un presupuesto dice qué trabajo entra cada mes, cuántas horas y con qué entregables. Sin eso, la comparación entre tres propuestas es una comparación de cifras a ciegas, que es exactamente la situación que describe el primer párrafo de esta guía.

Por qué el mismo alcance vale 400 € o 4.000 €

La pregunta más frecuente y la que casi nunca se contesta con honestidad. Hay cuatro motivos reales y ninguno es la codicia del proveedor.

Cuatro factores que explican por qué dos presupuestos SEO con el mismo alcance aparente se diferencian en diez veces
Los cuatro se pueden preguntar directamente en una reunión. Una propuesta que no sabe contestarlos no está calculada, está estimada de memoria.

Motivo uno: la cantidad de trabajo detrás de la misma palabra

«Optimización de contenidos» puede significar revisar dos páginas al mes o reescribir veinte. «Informe mensual» puede ser un documento automático de treinta páginas o una revisión de dos horas con conclusiones. La palabra es idéntica y el trabajo se diferencia en un orden de magnitud.

Motivo dos: quién hace el trabajo

El mismo servicio ejecutado por alguien con quince años de experiencia o por un perfil junior que empieza cuesta cosas distintas, y a veces el resultado también. Preguntar quién va a trabajar de verdad en la cuenta —no quién presenta la propuesta— es de las preguntas más útiles y de las que menos se hacen.

Motivo tres: la competencia del sector

Posicionar en un nicho técnico con veinte competidores no cuesta lo mismo que posicionar en un sector con cientos de sitios grandes invirtiendo. La misma cantidad de trabajo produce resultados muy distintos, y una propuesta seria lo dice antes de empezar.

Motivo cuatro: el estado de partida

Un sitio limpio necesita mantenimiento; un sitio con años de arreglos superpuestos necesita reconstrucción. Es la diferencia entre pintar una pared y levantarla, y explica buena parte de los presupuestos que parecen desproporcionados hasta que alguien mira el sitio por dentro.

Cómo pedir tres presupuestos que se puedan comparar

La forma más rápida de resolver el problema de esta guía no es aprender a leer propuestas: es escribir tú el documento con el que se piden, para que las tres lleguen en el mismo formato.

Un pliego de una página

No hace falta un documento formal. Basta con una página que diga seis cosas: qué vende la empresa y a quién, cuál es el objetivo del año en términos de negocio, qué se ha hecho antes y con qué resultado, qué recursos internos hay disponibles, qué presupuesto orientativo se maneja y cuándo se decide.

Decir el presupuesto orientativo incomoda a mucha gente y es lo que más mejora las propuestas. Sin esa cifra, cada proveedor propone lo que suele vender, y acabas comparando un servicio de quinientos euros con uno de tres mil como si fueran alternativas del mismo problema. Con la cifra sobre la mesa, los tres proponen qué harían con ese dinero, que es la comparación útil.

Las cinco columnas que deben rellenar

ColumnaQué se pidePara qué sirve
PartidaTécnica, contenido, autoridad o mediciónTraducir cualquier propuesta a un lenguaje común
Horas al mesEstimación por partidaDetectar propuestas imposibles con una división
EntregableQué recibe la empresa y en qué formatoDistinguir trabajo de informe automático
Quién lo hacePerfil concreto, no el nombre de la agenciaSaber quién trabaja de verdad en la cuenta
Cuándo se vePlazo del primer indicio medibleAlinear expectativas antes de firmar, no después

La pregunta que revela más que ninguna otra

«¿Qué harías el primer mes si te contratamos mañana?» Una respuesta concreta —revisar esto, medir aquello, en este orden y por este motivo— indica que la persona ya miró tu sitio. Una respuesta genérica sobre metodologías y fases indica que la propuesta es una plantilla. La diferencia entre las dos suele predecir el resultado del año mejor que el precio.

Qué hacer con la propuesta más barata

No descartarla por barata: pedirle que rellene las mismas cinco columnas. A veces es barata porque hace menos, y entonces la comparación es honesta y quizá suficiente para empezar. Otras veces es barata porque promete horas que no puede dedicar, y eso se ve en la aritmética sin necesidad de discutir de calidad.

La partida de contenido, en detalle

Se lleva la mayor parte del dinero, así que merece que se presupueste con más precisión que el resto.

Lo que se está pagando en un texto

Cuatro trabajos distintos, y los presupuestos suelen mencionar solo el segundo. Decidir el tema a partir de lo que la gente busca de verdad y de lo que la empresa puede responder mejor que nadie. Escribirlo con criterio y con información propia. Publicarlo bien: estructura, enlaces internos, imágenes, ficha de resultados. Y revisarlo a los seis o doce meses, porque el contenido envejece.

Cuando una propuesta dice «cuatro artículos al mes» sin especificar cuál de estos cuatro trabajos incluye, la comparación con otra que dice «dos artículos al mes» no significa nada. Puede que la segunda entregue el doble de trabajo por unidad.

Por qué el precio por palabra engaña

Es la unidad de medida más cómoda y la peor. Premia la extensión y castiga la síntesis, cuando muchas veces la respuesta que mejor funciona es la más corta. Y no distingue entre un texto que exige una hora de conversación con alguien de la empresa y otro que se puede escribir sin hablar con nadie, que son trabajos con costes muy distintos.

La unidad más honesta es el tema cubierto: cuánto cuesta responder bien una pregunta concreta de tus clientes, con la extensión que esa pregunta necesite. Cambiar la conversación a esa unidad suele reordenar las tres propuestas de la mesa.

Quién aporta el conocimiento

Es la variable que más cambia el precio y la calidad. Un texto escrito íntegramente por alguien externo, sin acceso a nadie de la empresa, sale barato y suena a cualquiera. Un texto construido sobre media hora de conversación con quien conoce el problema cuesta más en horas internas y es el único que puede decir algo que no diga la competencia.

La consecuencia presupuestaria es incómoda y conviene asumirla: parte del coste del contenido lo paga la empresa en horas propias, aunque el proveedor sea externo. Un presupuesto que no reserva esas horas está incompleto, y el proyecto se atasca en el segundo mes.

Interno o externo: el cálculo con horas reales

La comparación que casi siempre se hace mal, porque se compara una factura con una ilusión.

El error de comparar factura contra cero

«Si lo hacemos dentro nos ahorramos los mil doscientos euros». No: se cambian mil doscientos euros por horas de alguien que ya tiene un trabajo. Si esa persona dedica dos días al mes al proyecto, esos dos días tienen un costo y además dejan de hacerse otras cosas.

Cómo se calcula bien

Tres columnas. La primera, las horas necesarias al mes por partida: revisión técnica, producción de contenido, gestión de menciones, medición. La segunda, el costo por hora de quien lo haría dentro, incluyendo cargas. La tercera, el tiempo de aprendizaje: alguien que empieza tarda dos o tres veces más los primeros meses, y eso es parte del precio real.

Con esas tres columnas la comparación deja de ser ideológica. En muchas empresas medianas el resultado es un modelo mixto: la producción de contenido dentro, porque nadie conoce el negocio mejor, y la parte técnica y de medición fuera, porque se necesita a ratos y no da para un puesto.

El costo que nadie apunta

La coordinación. Un proveedor externo necesita alguien dentro que le conteste, le apruebe textos y le dé accesos. Si esa persona no existe, el proyecto se para y la factura sigue llegando. Antes de firmar cualquier presupuesto conviene decidir quién es esa persona y cuántas horas al mes puede dedicar de verdad.

Señales de un presupuesto inflado y de uno imposible

Las dos direcciones tienen síntomas reconocibles y ninguno requiere conocimientos técnicos para detectarlo.

Señales de alerta de un presupuesto SEO inflado y de un presupuesto SEO imposible de cumplir
Las dos columnas producen el mismo resultado —dinero gastado sin retorno— por caminos opuestos. La columna del medio es lo que sí debería aparecer.

Señales de presupuesto inflado

Partidas con nombres impresionantes y sin unidad de medida. Auditorías recurrentes cada mes, cuando una revisión completa se hace al principio y se repite una o dos veces al año. Herramientas de terceros facturadas como si fueran trabajo. Y la más común: un número grande de artículos al mes sin decir de qué extensión ni quién los escribe.

Señales de presupuesto imposible

Un precio que no da ni para las horas que promete. Aquí la aritmética resuelve la duda: si la propuesta ofrece cuarenta horas al mes por seiscientos euros, el costo por hora resultante no cubre a nadie que sepa lo que hace, así que o no son cuarenta horas o no las hace la persona que firma.

La otra señal es la garantía de posiciones. Nadie controla los resultados de un buscador, así que garantizar una posición concreta en un plazo concreto solo es posible con dos trucos: elegir expresiones que nadie busca, o cobrar por algo que iba a pasar de todas formas.

Lo que sí debería aparecer

Horas o entregables por partida. Un responsable con nombre. Una revisión inicial antes de comprometer alcance. Un calendario de lo que se hace en cada trimestre. Y una definición de éxito que no sea una posición: consultas nuevas que entran, páginas que empiezan a recibir clics, formularios recibidos desde búsqueda.

Cómo repartir el primer año

El reparto por trimestres importa tanto como el total, porque hacer las cosas fuera de orden desperdicia dinero.

Reparto de un presupuesto SEO a lo largo del primer año por trimestres y por partidas
Producir contenido antes de arreglar lo que impide que se lea es la forma más habitual de gastar bien un presupuesto en el momento equivocado.

Meses uno a tres: técnica y cimientos

Revisión completa, corrección de lo que impide indexar o entender el sitio, estructura de secciones, medición configurada. Es el trimestre en el que menos se ve y más se decide. Producir contenido antes de esto es escribir sobre una casa sin cimientos: el contenido puede ser excelente y no rendir porque el sitio no permite que rinda.

Meses cuatro a nueve: contenido

El grueso del gasto. Aquí es donde se cubre el tema con profundidad, se responden las preguntas reales de los clientes y se construye la parte que después trae visitas todos los meses sin volver a pagar por ella. Es también el tramo donde más proyectos se abandonan, porque el crecimiento todavía no compensa la factura.

Meses diez a doce: consolidación

Ampliar lo que ya funciona, revisar lo que envejeció, y por primera vez plantear trabajo de autoridad con sentido, porque ya hay páginas que merecen ser enlazadas. Empezar por aquí, como hacen muchas propuestas, es construir el tejado primero.

Qué presupuestar para el segundo año

Menos técnica, contenido estable y una partida nueva que casi nadie prevé: mantenimiento del contenido existente. A partir del segundo año, revisar y actualizar lo publicado rinde más por euro que publicar cosas nuevas, y es la partida que hace que un proyecto de tres años no se degrade solo.

Tres presupuestos de ejemplo, con el reparto explicado

Tres casos reales por su forma, con el reparto que suele funcionar. Las cifras son ilustrativas y responden a los rangos observados en agosto de 2026; el reparto entre partidas es lo que conviene copiar.

Caso uno: negocio local con quince páginas

Un servicio que atiende una ciudad y su área. El peso está en el perfil local y en responder las preguntas concretas de sus clientes. La puesta a punto inicial se hace una vez y después la mensualidad se reparte casi entera en contenido y en mantener el perfil vivo.

La partida de autoridad, en este caso, no consiste en comprar enlaces sino en aparecer donde ya se habla del negocio: asociaciones locales, prensa de la zona, directorios sectoriales serios. Es trabajo de relación y no de presupuesto, y por eso en un proyecto local puede ser casi gratuito y aun así ser la palanca más fuerte.

Caso dos: empresa de servicios que vende en todo el país

Aquí el contenido se lleva la mayor parte del dinero, sostenido durante al menos nueve meses. La técnica es un trabajo inicial y después revisiones puntuales. La medición pesa más que en el caso anterior, porque hay que poder atribuir consultas a temas para decidir qué se amplía.

El error frecuente en este perfil es repartir el presupuesto a partes iguales entre las cuatro partidas por parecer equilibrado. El reparto equilibrado no produce ningún efecto medible en un año: produce cuatro trabajos a medias.

Caso tres: comercio electrónico con miles de referencias

La técnica y la arquitectura se llevan el primer trimestre entero, y no es negociable: sin resolver categorías, filtros y duplicidades, cada euro de contenido rinde una fracción de lo que podría. Después el trabajo pasa a ser en lote —plantillas de categoría, fichas por grupos— y ahí la eficiencia por euro es la más alta de los tres casos.

La partida de medición también es mayor, porque hay que poder ver el rendimiento por tipo de página y no en un número global. Un comercio electrónico que mide el tráfico total y no lo separa por categorías está tomando decisiones sobre un promedio que no le pasa a ninguna sección.

Cómo defender la partida ante dirección

El último obstáculo, y el que decide si el presupuesto se aprueba al año siguiente.

Lo que dirección pregunta de verdad

Tres cosas, siempre las mismas. Cuánto entra por este canal. Cuánto cuesta que entre. Y si eso mejora o empeora respecto al trimestre anterior. Todo informe que no conteste esas tres preguntas en la primera página será leído como un gasto sin justificar, por buenos que sean los datos que contenga.

Captura de la ayuda oficial de Search Console en español sobre el informe de rendimiento en la búsqueda
La fuente oficial gratuita ya contesta la parte difícil: qué consultas atraen tráfico y qué páginas reciben clics. La partida de medición empieza aquí, no en una herramienta de pago.

La medición gratuita cubre casi todo

La documentación oficial lo describe sin adornos: el informe de rendimiento permite consultar cómo cambia el tráfico de búsqueda a lo largo del tiempo, de dónde procede y con qué consultas es más probable que aparezca tu sitio; averiguar qué consultas atraen tráfico; y descubrir qué páginas tienen el porcentaje de clics más alto y más bajo.

Con eso ya se puede construir el informe que dirección necesita. Las herramientas de pago aportan comodidad y contexto competitivo, no la información básica. Presupuestar quinientos euros al mes de herramientas antes de haber agotado lo gratuito es un clásico de los presupuestos inflados.

Qué prometer y qué no

No prometas posiciones. Promete cobertura —cuántas preguntas de tus clientes vas a responder— y medición —cómo vas a saber si funciona—. Y da un plazo honesto para el primer indicio, que en un proyecto nuevo suele estar entre el cuarto y el sexto mes.

Una forma que funciona con dirección: presentar el SEO como una inversión con calendario de amortización, no como un gasto mensual. El contenido publicado sigue trayendo visitas después de pagarse; la publicidad deja de traerlas el día que se apaga. Esa diferencia es el argumento entero, y no necesita ninguna promesa de posición. La lógica completa de qué se puede prometer y qué no está en la guía sobre posicionamiento SEO.

Cómo revisar el presupuesto cada trimestre

Un presupuesto anual firmado y no revisado se convierte en una cuota fija que nadie cuestiona hasta que alguien pregunta por qué se paga. Una revisión trimestral corta evita las dos cosas: el gasto por inercia y el recorte por sorpresa.

Las cuatro preguntas de la revisión

¿Qué se entregó de lo que estaba comprometido? Con la lista delante, no de memoria. ¿Qué indicadores se movieron? Consultas nuevas que entran, páginas que reciben clics, formularios recibidos desde búsqueda. ¿Qué partida está consumiendo más de lo previsto? Suele ser coordinación interna, que no está en la factura. ¿Qué haríamos distinto el trimestre que viene?

Media hora al trimestre. Lo importante es que exista la reunión y que asista quien firma el gasto, porque el peor escenario para un proyecto de este tipo no es un mal trimestre: es un buen trimestre que nadie de dirección llegó a ver.

Cuándo tiene sentido subir el presupuesto

Cuando hay una zona del sitio que ya funciona y se puede ampliar. Ese es el único momento en que subir dinero produce un efecto proporcional, porque se está reforzando algo probado. Subir el presupuesto porque los resultados son malos casi nunca funciona: si la mecánica no está produciendo, más dinero solo produce más de lo que no funciona.

Cuándo tiene sentido bajarlo

Cuando el sitio ya cubre bien su tema y el trabajo pendiente es de mantenimiento. Pasa alrededor del segundo o tercer año en negocios de catálogo estable, y es una señal de éxito, no de fracaso. Lo que no conviene es bajarlo a la mitad y esperar los mismos resultados: la reducción tiene que ir acompañada de una reducción explícita del alcance, decidida por alguien y por escrito.

La partida de imprevistos

Casi ningún presupuesto la incluye y casi todos los proyectos la necesitan. Una migración, un cambio de plataforma, una caída de tráfico que hay que diagnosticar, una normativa que obliga a reescribir páginas. Reservar entre un diez y un quince por ciento del presupuesto anual para eso evita la conversación incómoda de pedir dinero extra en el peor momento posible.

Preguntas frecuentes sobre el presupuesto SEO

¿Puedo empezar sin presupuesto y contratar más adelante?

Se puede y tiene sentido en dos casos. El primero, cuando el sitio es muy pequeño y todavía no está claro qué busca la gente: tres meses de escribir respuestas a las preguntas que ya te hacen los clientes cuestan cero euros de agencia y dan información que ningún proveedor puede darte antes de empezar. El segundo, cuando hay dudas técnicas evidentes: comprobar en la herramienta gratuita de medición si las páginas importantes aparecen indexadas es gratis y a veces revela que el problema no necesita presupuesto sino una corrección de media hora. Lo que no funciona es alargar indefinidamente esa fase: sin dedicación estable, el trabajo se detiene al primer mes complicado y no llega a acumularse nada.

¿Cuál es el presupuesto mínimo para que valga la pena?

El que cubra al menos una partida completa de forma sostenida durante seis meses. Repartir un presupuesto muy pequeño entre las cuatro partidas produce cuatro trabajos a medias y ningún resultado. Si el dinero solo da para una, que sea contenido en un sitio técnicamente sano, o técnica en un sitio que la necesita.

¿Conviene contratar por proyecto o por mensualidad?

La revisión inicial y las migraciones son proyectos cerrados y así deben presupuestarse. El contenido y la medición son mensuales por naturaleza. Una propuesta que mete todo en una mensualidad indistinta es cómoda de firmar y difícil de auditar; una que separa las dos cosas permite cancelar la parte que no funciona sin perder la que sí.

¿Qué pasa si dejo de pagar a los seis meses?

Lo que ya está publicado y bien posicionado no desaparece de un día para otro; se degrada despacio a medida que los competidores publican y el contenido envejece. Esa degradación es lenta el primer trimestre y clara a partir del segundo. Es una diferencia importante frente a la publicidad de pago, y conviene explicarla tal cual a dirección: no es que se pierda todo, es que se deja de crecer y se empieza a retroceder.

¿Los precios cambian mucho entre España y Latinoamérica?

Sí, y bastante, porque el costo del trabajo es el componente principal. Comparar un tarifario español con uno latinoamericano sin tener eso en cuenta lleva a conclusiones equivocadas en las dos direcciones. Lo que sí se traslada es la estructura: las cuatro partidas y la lógica de reparto por trimestres funcionan igual en cualquier mercado.

¿Cómo presupuesto un sitio con miles de páginas?

No por página, sino por plantilla y por categoría. Un catálogo grande se optimiza por grupos de páginas que comparten estructura, y ese trabajo se puede hacer en lote. Es la diferencia entre presupuestar ochocientos textos y presupuestar doce plantillas, y explica por qué las propuestas serias para comercio electrónico empiezan por la arquitectura. El detalle está en la guía sobre SEO para ecommerce.

¿Es normal que el proveedor pida acceso a todo?

Es normal que pida acceso de lectura a la medición y acceso de edición al sitio o a la parte que va a modificar. Lo que no es normal es que las cuentas se creen a nombre del proveedor. La regla que evita disgustos: las propiedades de medición y los perfiles publicitarios se crean siempre con una cuenta de la empresa, y desde ahí se invita al proveedor. Cambiar de proveedor entonces es cuestión de revocar accesos; hacerlo al revés puede significar empezar el histórico desde cero.

¿Cómo sé si el trabajo se está haciendo?

Con dos comprobaciones que no requieren conocimientos técnicos. La primera: pedir el listado de páginas modificadas o publicadas en el mes, con fecha. La segunda: mirar en la propia herramienta gratuita de medición si el número de consultas distintas que traen algún clic crece mes a mes. Si el listado está vacío o ese número lleva medio año plano, la conversación se puede tener con datos y sin acusar a nadie.

¿Y si vendemos en varios países?

Entonces hay que presupuestar por mercado y no multiplicar el presupuesto nacional por el número de idiomas. Cada mercado tiene su propia demanda, su propio vocabulario y su propio nivel de competencia, así que el reparto rara vez es proporcional. La forma de decidir cuánto va a cada uno está desarrollada en la guía de SEO internacional.

Cómo encaja Orova y qué no hace

Con la honestidad de siempre: Orova SEO no reduce el presupuesto a cero y no sustituye el criterio de quién decide qué escribir. Tampoco investiga por su cuenta qué se busca en tu sector: la lista de términos la cargas tú desde Excel. Y no hace nada de la partida de autoridad.

Donde encaja es en la partida que más dinero se lleva. Orova SEO escribe con la voz de marca que tú defines y con las fuentes que tú cargas desde Google Drive, publica directamente en tu WordPress o en tu propia API, y optimiza en lote las direcciones que ya existen cargando la lista desde Excel. Conecta Search Console y genera informes descargables desde su propia pestaña, que cubre la partida de medición.

El efecto sobre el presupuesto no es que salga gratis: es que la pregunta cambia. Deja de ser «cuántos artículos me caben este mes» y pasa a ser «qué parte del tema quiero cubrir», que es una pregunta de estrategia y no de tesorería.

Por dónde empezar el lunes

Tres tareas, ninguna cuesta dinero.

Primero, toma la última propuesta que recibiste y reparte cada línea en las cuatro partidas. Lo que no encaje en ninguna es lo que hay que preguntar.

Segundo, calcula las horas. Divide el importe mensual entre un costo por hora razonable de tu mercado. Si el número de horas resultante no da para el trabajo prometido, ya tienes la conversación que hay que tener.

Tercero, abre Search Console y mira cuántas consultas distintas trajeron al menos un clic el mes pasado. Ese número es tu punto de partida y el indicador más honesto que vas a poder enseñar dentro de seis meses.

Las tres se hacen en una mañana y las tres cambian la conversación con el proveedor: dejas de discutir precios y pasas a discutir alcance, que es donde están las diferencias reales. Con esas tres cosas hechas, la próxima propuesta que recibas se lee en diez minutos en lugar de en una reunión de una hora.

Y para seguir por aquí, en el catálogo de guías en español vamos publicando el resto del mapa: qué mueve la aguja de verdad, cómo se capta en un sector concreto y qué poner en el informe mensual. Si tu caso es un despacho o un negocio profesional pequeño, la guía de SEO para abogados desarrolla el mismo reparto con cifras de tiempo, no de dinero.

La pregunta deja de ser cuántos artículos caben

Orova SEO no reduce el presupuesto a cero, no investiga por su cuenta qué se busca en tu sector y no hace nada de la partida de autoridad. Sí cubre la partida que más dinero se lleva: escribe con tu voz de marca y tus fuentes de Google Drive, publica directo en WordPress o en tu API, optimiza URL existentes en lote y genera informes desde Search Console.

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