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Generador de códigos QR gratis: tipos, color y tamaño

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Generador de códigos QR gratis: tipos, color y tamaño

Necesitas un código para el folleto que entra en imprenta el viernes, para la contraseña del wifi del local o para la ficha de producto que subiste esta mañana. Abres un generador de códigos QR gratis, pegas el enlace, pulsas el botón y descargas un PNG. Treinta segundos. Parece que ya está.

El problema aparece más tarde. El código del folleto salió pequeño, la gente apunta con el teléfono y no pasa nada. Alguien lo tiñó de naranja claro sobre crema para que pegara con la marca, que en la pantalla del diseñador quedaba precioso y en papel sin estucar se convierte en una mancha. El código pegado en la mesa apunta al PDF de la carta del año pasado, así que cambiar un precio obliga a reimprimir todas las mesas. Y nadie sabe cuánta gente lo ha escaneado.

Esta guía cubre lo que el generador no te cuenta: qué tipo de código encaja con cada tarea, qué poner en los campos de los tipos que de verdad se usan, hasta dónde puedes maquillarlo antes de que un lector se rinda, si conviene estático o dinámico antes de mandar nada a imprenta, y qué tamaño necesita según la distancia a la que se para la gente. Al final hay una tabla de decisión y cuatro códigos reales que puedes escanear desde esta misma página.

¿Cómo se crea un código QR en el menor tiempo posible?

Elige el tipo de código que corresponde a la tarea (enlace, wifi, tarjeta de contacto, cobro), rellena los campos de ese tipo, ajusta el color y el tamaño y descarga el archivo. Un código hecho así es estático: funciona siempre, no caduca y no pide cuenta.

Esos tres pasos son todo el trabajo. Donde se falla no es en los clics, sino en el primero: elegir mal el tipo.

Casi todo el mundo conoce un solo tipo, el de pegar un enlace. Así que cuando hay que compartir la contraseña del wifi, montan una página con la contraseña escrita y apuntan un código a esa página. Cuando hay que dar una tarjeta de contacto, hacen una foto de la tarjeta, la suben a algún sitio y apuntan un código a la imagen. Funciona, sí. Pero quien escanea tiene que esperar a que cargue una página, necesita conexión y luego copia los datos a mano. El código QR ya trae formatos hechos para wifi y para contactos: al escanearlos, el teléfono ofrece conectarse a la red o abre la pantalla de guardar contacto con todo relleno. Sin internet y sin página intermedia.

Un código QR no sirve solo para abrir webs. Es una caja que guarda texto, y el teléfono lee ese texto y actúa según una convención. Hay muchas convenciones. Saber cuál encaja con cada tarea te ahorra una página web entera.

Esquema de los tres pasos para crear un código QR y las cuatro familias de tipo: enlaces, contenido incrustado, cobros y archivos subidos
Las dos familias centrales son donde más se ahorra: el contenido incrustado quita la página intermedia y el cobro quita el momento en que el cliente teclea mal el importe.

Las cuatro familias de código QR y cómo elegir

Las herramientas buenas traen decenas de tipos preparados. El generador de la página Orova Link & QR tiene 59, repartidos en cuatro familias. El número importa menos que entender las cuatro familias, porque la forma de elegir es igual en cualquier herramienta.

Familia 1: códigos que apuntan a un enlace

Es la más numerosa, 28 tipos. Por dentro son todos iguales: el código guarda una dirección web y, al escanear, el navegador la abre. Lo que cambia es cuánta parte de la dirección te monta la herramienta.

En Facebook escribes solo el nombre de la página y la herramienta arma la dirección completa. En YouTube vale igual el enlace del vídeo, el nombre del canal con arroba o el identificador del vídeo. En WhatsApp pones el número y un mensaje escrito de antemano, y quien escanea abre la aplicación con esa primera línea ya puesta. La misma familia cubre Instagram, TikTok, LinkedIn, X, Telegram, LINE, KakaoTalk, Zoom, Google Meet, formularios, documentos y hojas de Google, y el enlace de reseñas de un negocio en Google.

El tipo que más se usa es el de enlace libre, que es lo que la gente busca cuando escribe "crear código QR de un link". Pegas cualquier dirección y el código apunta ahí. Un detalle: incluye el https del principio. Si lo dejas fuera, algunos lectores entienden el contenido como texto plano y no como dirección, y el escaneo devuelve una línea de caracteres en vez de abrir la página.

Familia 2: códigos que llevan el contenido dentro

Nueve tipos, y la familia más desaprovechada de las cuatro. El contenido está dentro del código, no apunta a ninguna parte, así que quien escanea no necesita conexión.

  • Wifi — nombre de la red, tipo de seguridad y contraseña. Al escanear, el teléfono ofrece conectarse.
  • vCard — nombre, cargo, empresa, teléfono, correo, web y una nota. Al escanear se abre la pantalla de contacto ya rellena.
  • Teléfono — al escanear se abre el marcador con el número puesto.
  • SMS — número de destino y mensaje escrito de antemano.
  • Correo — destinatario, asunto y cuerpo, todo relleno.
  • Calendario — título del evento, inicio, fin y lugar. Al escanear, el teléfono ofrece añadirlo.
  • Mapa — una dirección o unas coordenadas, que abren la aplicación de mapas.
  • Texto — una cadena sin más. Sirve para números de máquina, números de serie o instrucciones cortas.
  • Tienda de aplicaciones — pones la dirección de App Store y la de Google Play, y cada teléfono abre la suya.

Esta familia tiene una propiedad que marca todo lo demás: cuanto más largo el contenido, más denso el código. Un código de wifi con una contraseña de diez caracteres sale claro y se lee de lejos. Una vCard con los ocho campos rellenos sale como una maraña, y en pequeño no hay quien la lea. La densidad decide el tamaño de impresión, y eso tiene su propio apartado más abajo.

Familia 3: códigos de cobro

Trece tipos, un estándar por país. Todos siguen la especificación de EMVCo para pagos con QR, que es la razón de que la aplicación de un banco pueda leer el código de otro. Encima de esa base, cada país monta su esquema: PIX en Brasil, transferencia SEPA en Europa, UPI en India, PayNow en Singapur, PromptPay en Tailandia, DuitNow en Malasia, KHQR en Camboya, VietQR en Vietnam. La familia incluye además PayPal.Me, Alipay, WeChat Pay y direcciones de monedero de criptomonedas.

Esta familia no se improvisa. Cada estándar ordena los datos a su manera y lleva un valor de comprobación al final de la cadena; con un carácter mal puesto, la aplicación del banco dice que el código no es válido. Si cobras a clientes de otro país, usa una herramienta que ya traiga el tipo de ese país en vez de montar la cadena a mano.

Familia 4: códigos que apuntan a un archivo que subes

Nueve tipos: PDF, imagen, PNG, vídeo, audio, Word, Excel, presentación y archivo suelto. Esta familia se diferencia de las otras tres en algo importante: un código QR no puede guardar un archivo. Solo guarda texto. Para que un código lleve a un PDF, el PDF tiene que estar en un servidor con su propia dirección web, y el código apunta a esa dirección.

Por eso esta familia siempre necesita un sitio donde dejar el archivo: o una cuenta en la herramienta que genera el código, o que lo subas tú a tu propia web. No existe herramienta que meta un PDF entero dentro de un código QR, diga lo que diga el anuncio.

Código QR para un enlace o un perfil

Aquí está la mayor parte de la demanda. Es sencillo de hacer, y hay cuatro cosas que conviene resolver antes de pulsar descargar.

Acorta el enlace antes de generar el código. La dirección de una ficha de producto en un marketplace suele medir entre cien y doscientos caracteres con la cadena de seguimiento incluida. Más contenido significa más módulos para guardarlo, y un código denso hay que imprimirlo más grande para que se lea. Convertir una dirección larga en una corta antes de generar el código da una imagen visiblemente más clara, que se lee antes y aguanta a menor tamaño.

Comprueba el destino en un teléfono. Quien escanea un código lleva un teléfono en la mano, casi siempre. Si el destino es una página que solo se comporta bien en un equipo de escritorio, o un PDF en A4 que hay que ampliar para leer, tu código está llevando gente a una mala experiencia. Abre la dirección en un teléfono antes de imprimir y pregúntate qué ve un desconocido en los tres primeros segundos. Es el mismo problema que tienen las fichas de una tienda, y ahí ayuda lo que cuenta la guía de SEO para ecommerce sobre fichas, categorías y filtros, porque quien llega escaneando aterriza justo en esa página.

Añade parámetros si piensas medir. Una visita que viene de un folleto repartido en una feria y otra que viene de una pegatina en el escaparate son cosas distintas, aunque las dos caigan en la misma portada. Añadir los cinco parámetros UTM a la dirección antes de generar el código permite separarlas después. Qué preguntas se responden de verdad con esos datos, y cuáles no, está en las seis preguntas que sí responde la analítica web.

Decide ya si el destino va a cambiar. Si existe alguna posibilidad de que dentro de seis meses quieras apuntar este código a otro sitio, no lo hagas estático. El apartado de estático y dinámico que viene más abajo es el que hay que leer antes de imprimir nada.

Código QR de wifi para un local o una oficina

El tipo wifi da resultado inmediato y casi nadie lo usa. Todas las cafeterías tienen un papelito en la barra con la contraseña, la tinta cada mes más pálida, y el personal sigue cantando la contraseña en voz alta docenas de veces al día.

Hacen falta tres datos:

  • Nombre de la red — cópialo carácter por carácter, con mayúsculas y espacios incluidos. Los nombres de red distinguen mayúsculas, y una letra mal puesta deja al teléfono sin encontrar nada.
  • Tipo de seguridad — casi todos los routers de hoy usan WPA o WPA2, y los dos van en la opción WPA. Una red abierta sin contraseña va en la opción sin contraseña.
  • Contraseña — cópiala exacta. Si lleva punto y coma, dos puntos, coma o barra invertida, cambia la contraseña. Esos caracteres separan campos dentro del formato wifi y muchos lectores los tratan mal.

Hay además una casilla de red oculta. Márcala solo si has escondido la red a propósito para que no aparezca en la lista. Marcada sin querer, algunos teléfonos no se conectan.

Los códigos de wifi suelen salir claros porque el contenido es corto, así que aguantan bien en pequeño. Un cartelito de mesa del tamaño de una tarjeta basta. Imprime también el nombre de la red en letra pequeña debajo del código, para que un cliente con un teléfono viejo que no se conecte solo pueda escribirlo a mano.

Conviene decirlo claro: un código QR de wifi no cifra la contraseña. Quien fotografíe el código puede sacar la contraseña con cualquier lector. Así que no pongas un código de wifi en la red que también lleva el servidor, la impresora y el control de fichajes. En una oficina, separa primero una red de invitados y haz el código para esa.

Código QR de tarjeta de contacto

vCard es el formato estándar de contactos y lo leen todos los teléfonos. Al escanear se abre la pantalla de añadir contacto con los campos rellenos, y la persona solo tiene que guardar.

Los campos habituales son nombre, apellidos, empresa, cargo, teléfono, correo, web y una nota. No hace falta rellenarlos todos, y conviene saber que cada uno que añades vuelve el código un poco más denso.

Dos cosas que hay que hacer bien en un código de contacto:

Escribe el teléfono en formato internacional. Un número guardado como 612345678 no marca desde un teléfono comprado en otro país. Guardado como +34612345678 marca desde cualquiera. Si la tarjeta no sale del país, cualquiera de las dos formas vale, pero la internacional no cuesta nada.

No metas una biografía en el campo de nota. Es el fallo más común de los códigos de contacto. Ocho campos rellenos más cinco líneas de presentación dan un código tan denso que una tarjeta de tamaño estándar no lo aguanta a un tamaño legible. Deja la nota en menos de una línea y pon la versión larga detrás del campo de la web.

Si cambias de número, de cargo o de empresa a menudo, valora el otro camino: monta una página de presentación breve y apunta un código de enlace normal hacia ella. El código sale mucho más claro y puedes editar los datos sin reimprimir tarjetas.

Código QR para la carta de un restaurante

Las cartas tienen un problema propio. El contenido cambia sin parar y la pegatina de la mesa no. Por eso casi todos los locales que empiezan con una carta en código estático reimprimen al menos una vez el primer año.

Tres maneras de hacerlo, de la peor a la mejor.

La más frágil es apuntar el código directamente al PDF de la carta. Cambias un precio, sustituyes el archivo, y sustituir el archivo casi siempre cambia su dirección, así que el código de la mesa se queda muerto. Mantenerlo vivo obliga a sobrescribir el archivo con el mismo nombre exacto, para siempre, y a acordarse de esa regla también para siempre.

Mejor es apuntar el código a una página de carta dentro de tu propia web. Cambias un plato, editas la página, la dirección sigue igual y la pegatina aguanta. Esto da por hecho que tienes web y alguien que la edite.

Lo más duradero es un código dinámico: el código guarda una dirección intermedia fija y tú cambias el destino real desde el programa cuando quieras. Hoy apunta a un PDF, el mes que viene a una página web, el año que viene a una aplicación de pedidos. La pegatina no se toca nunca. A cambio, el código dinámico pide cuenta.

Elijas lo que elijas, hay tres detalles de impresión que importan en las mesas. Plastifica en mate y no en brillo, porque una superficie brillante bajo los focos del techo devuelve reflejo y la cámara no ve nada. Pon el código de pie en un soporte pequeño en vez de pegado en plano, porque un código tumbado obliga a agacharse. Y añade una línea corta que diga adónde lleva, del estilo de "Escanea para ver la carta"; los códigos sin explicación se escanean bastante menos.

Cobrar con un código QR

Para montar un código de cobro necesitas el identificador del banco o del esquema, el número de cuenta y, si quieres, el importe y un concepto. Rellenar el importe y el concepto es donde está el valor. El cliente escanea, confirma y ya está. No puede teclear mal la cifra, no se inventa el concepto y tú puedes casar el pago con el pedido sin preguntar a nadie.

Preguntas que salen siempre:

  • ¿Caduca un código de cobro? El código impreso lleva tus datos de cuenta, así que no caduca. Pero un código con el importe dentro pertenece a un pedido concreto: ese no se imprime para dejarlo puesto.
  • ¿Puedo dejar uno fijo en el mostrador? Sí, y lo hacen muchísimos negocios. Deja el importe en blanco y que lo escriba el cliente. A cambio pierdes el cuadre automático y tienes que leer el concepto para saber quién pagó qué.
  • ¿Qué pongo en el concepto? Algo corto, sin acentos y con el número de pedido. Por ejemplo PED1207. Un concepto largo vuelve el código más denso y nadie lo lee.
  • Me dice que el código no es válido. Casi siempre es un identificador de banco o un número de cuenta equivocados. Esos dos tienen que coincidir exactamente; no hay capa que adivine.

Los esquemas no funcionan entre países. Un cliente tailandés que paga con la aplicación de su banco necesita PromptPay, uno de Singapur necesita PayNow, uno de Malasia necesita DuitNow. Si atiendes a varios países, imprime varios códigos y pon debajo de cada uno el nombre del esquema.

Código QR estático y dinámico

Es la decisión con más peso de toda la guía, porque no se puede deshacer una vez impreso.

El código estático guarda el contenido dentro. La dirección vive en esos cuadraditos blancos y negros, para siempre. Lo descargas una vez y funciona siempre, no depende de que ningún servicio siga vivo y no cuesta nada. A cambio: el contenido no se puede cambiar y no hay forma de saber cuánta gente lo escaneó.

El código dinámico guarda una dirección intermedia corta. El escaneo pasa por ahí y de ahí se reenvía al destino real. Como el destino real vive en el programa y no dentro del código, puedes cambiarlo cuando quieras y lo impreso sigue siendo correcto. Y como todos los escaneos pasan por la dirección intermedia, el sistema los cuenta y los separa por día, por dispositivo y por país.

El código dinámico tiene una segunda ventaja en la que casi nadie repara: sale más claro. Una dirección intermedia mide unos veinte caracteres, mientras que la real puede medir cientos. Un código claro tiene módulos más grandes, la cámara lo atrapa antes y aguanta a menor tamaño de impresión.

Tabla que compara el código QR estático y el dinámico en siete criterios: edición, recuento de escaneos, densidad, coste, dependencia del servicio y usos
La columna de la derecha esconde una pega que nadie menciona: el código dinámico vive sobre un servicio de reenvío, así que hay que elegir un proveedor que siga en pie dentro de unos años.

Cómo elegir rápido:

  • Estático cuando el contenido no va a cambiar y no necesitas medir: wifi, tarjetas de contacto, mapas, etiquetas pegadas en máquinas, un código a tu portada.
  • Dinámico cuando el código entra en una tirada grande, cuando el destino puede moverse o cuando necesitas saber qué canal trajo los escaneos: folletos, envases, rótulos de calle, cartas, material de feria.

Si dudas, dinámico. Los dos errores no cuestan lo mismo. Elegir dinámico sin necesitar medición te cuesta una cuota pequeña. Elegir estático y tener que mover el destino te cuesta la tirada entera.

Una advertencia honesta: el código dinámico depende de quien lo emitió. Si ese servicio cierra, todos los códigos impresos dejan de funcionar. Para algo que se imprime en volumen y debe durar años, elige un proveedor con un producto real detrás y no una herramienta gratuita sin dueño conocido.

Ponerle color a un código QR sin dejarlo ciego

Casi todos los consejos sobre códigos QR bonitos cubren la mitad del problema. Cambiar el color, poner un logo y redondear los módulos es fácil. Lo difícil es hacer todo eso y que el código siga leyéndose.

Un lector ve el código de una manera muy simple: busca zonas oscuras y zonas claras y reconstruye la retícula. Todas las reglas de abajo salen de ese hecho.

El contraste va primero

Los módulos oscuros tienen que ser realmente oscuros y los claros realmente claros. Los pasteles sobre blanco roto quedan elegantes en la pantalla de diseño, pero en papel sin estucar la tinta se abre, la diferencia entre los dos tonos se cierra y la cámara se rinde. Prueba práctica: elige un color lo bastante oscuro como para que, si pasaras la imagen a blanco y negro, siguieras distinguiendo los módulos oscuros de los claros. Lo más sencillo es tomar el color oscuro de tu paleta de marca en vez del color de acento pálido.

No inviertas

Un código claro sobre fondo oscuro se ve moderno y es el fallo más frecuente de este grupo. Muchos lectores buscan por defecto un patrón oscuro sobre fondo claro. Al invertirlo, unos se apañan y otros no, y tú no controlas qué teléfono lleva el cliente. Para imprenta, no inviertas.

Respeta el margen

La norma pide un margen vacío de cuatro módulos de ancho en los cuatro lados. Ese margen no es espacio sobrante, es parte del código, y es como el lector encuentra los bordes. Los diseñadores lo recortan para ordenar la composición, o colocan el código sobre un fondo con textura, y de ahí salen tantos códigos preciosos que no funcionan. Si el fondo tiene textura, pon el código sobre un cuadrado blanco sólido y mantén la textura lejos de sus bordes.

El logo en el centro vale, con condiciones

Los códigos QR llevan corrección de errores, es decir, que parte del dibujo puede faltar y el contenido se sigue leyendo. Hay cuatro niveles, normalmente escritos L, M, Q y H, que recuperan alrededor del 7, 15, 25 y 30 por ciento de los datos. Poner un logo en el centro es tapar una parte a propósito, y la corrección de errores es lo que absorbe ese tapado.

Van dos reglas con él: el logo no debe pasar del 30 por ciento del ancho del código, y cuando hay logo hay que subir la corrección de errores al nivel más alto. Si te pasas, el código sigue viéndose entero, sigue leyéndose en una pantalla brillante y de cerca, y luego falla en papel mate o en un local con poca luz. Es el peor tipo de fallo, porque no aparece cuando lo pruebas en tu mesa.

Por justicia hay que decir algo más: subir el nivel de corrección vuelve el código más denso, porque necesita módulos extra para los datos de respaldo. Un código con logo siempre es más denso que uno liso con el mismo contenido, así que hay que imprimirlo más grande.

Forma de los módulos y ojos de las esquinas

Los tres cuadrados grandes de las esquinas son los patrones de localización. Le dicen al lector dónde está el código y hacia dónde está girado. Redondear un poco los módulos de datos, o suavizar las esquinas de esos patrones, es seguro. Convertir los patrones en una forma decorativa, quitar uno o deformar las proporciones de su interior rompe códigos enseguida, porque la proporción de las barras dentro de ese cuadrado es justo lo que usa el lector para reconocer que eso es un código QR.

El generador gratuito de la página Orova Link & QR permite cambiar el color del código, el color de fondo, la forma del módulo (cuadrado, redondeado, punto) y el estilo de los ojos (cuadrado, redondeado, círculo), con descarga en PNG en tres tamaños. El logo en el centro, el marco con mensaje y el código dinámico están detrás de la cuenta, porque esas cosas hay que guardarlas en algún sitio para poder editarlas después.

Seis reglas para un código QR con estilo que se siga leyendo: contraste, no invertir, margen de cuatro módulos, logo por debajo del 30 por ciento, patrones de esquina intactos y prueba sobre el impreso
La regla tres es la que más se salta, porque en una maqueta el margen del código parece espacio sobrante esperando la guillotina.

Qué archivo entregar a la imprenta

El PNG va bien para web y para impresión pequeña, pero es una imagen de píxeles, así que al ampliarla los bordes de los módulos salen dentados, y los bordes dentados frenan a los lectores. Para la imprenta pide un archivo vectorial, es decir SVG o EPS, que se mantiene nítido a cualquier tamaño. Si solo tienes PNG, expórtalo en el tamaño mayor que ofrezca la herramienta y reduce desde ahí. Nunca amplíes uno pequeño.

Cuánto cabe en un código QR y por qué se vuelve denso

Este apartado explica lo que hay detrás de todos los consejos anteriores.

Un código QR es una retícula de cuadraditos llamados módulos. La norma define 40 tamaños de retícula, llamados versiones. La versión 1 mide 21 por 21 módulos, y cada versión siguiente añade 4 módulos por lado, hasta la versión 40 con 177 por 177. Cuanto más largo el contenido, mayor la versión que la herramienta tiene que elegir, y más denso parece el código.

La capacidad máxima, en la versión más grande y con el nivel de corrección más bajo, ronda los 7.089 dígitos, o 4.296 caracteres alfanuméricos, o 2.953 bytes. Suena enorme, y no conviene acercarse. Un código que usa casi toda esa capacidad tiene una retícula de 177 módulos por lado, y para que cada módulo siga siendo visible para una cámara, el código impreso tiene que ser muy grande.

Tres cosas vuelven denso un código, por orden de efecto:

  1. La longitud del contenido. Con diferencia, lo que más pesa. Acortar el enlace es la forma más rápida de aclarar un código.
  2. El nivel de corrección de errores. Pasar del más bajo al más alto añade una cantidad apreciable de módulos. Sin logo no necesitas el más alto.
  3. El tipo de carácter. El código QR empaqueta dígitos mejor que letras, y mayúsculas sin acento mejor que texto acentuado. Una cadena con acentos cuesta varias veces lo que la misma cantidad de caracteres sin ellos. Por eso los conceptos de pago se escriben sin acentos.

Una comprobación rápida sin entender nada de todo esto: genera dos códigos, uno con el contenido completo y otro con el contenido acortado, y ponlos uno al lado del otro. Si distingues los módulos sueltos, el código sirve. Si parece un moteado gris, dará problemas en imprenta.

Qué tamaño hay que imprimir

Hay una regla de oro que la imprenta usa desde hace años: la regla de uno a diez. El ancho impreso del código debe ser una décima parte de la distancia a la que se coloca quien escanea.

Alguien a 30 centímetros, en una tarjeta o en un cartelito de mesa, necesita un código de al menos 3 centímetros de ancho. Alguien a 3 metros, delante de un cartel en la pared, necesita 30 centímetros. Un rótulo que se lee a 10 metros necesita un metro.

Tabla de tamaños de impresión de un código QR según la distancia de escaneo con la regla de uno a diez, con ejemplos de tarjeta, folleto, cartel y rótulo exterior
La distancia que hay que usar es a la que la gente se pone de verdad, no a la que te gustaría que se pusiera.

La regla supone un código de densidad media. Para uno denso, suma. El principio de debajo de la regla es que el módulo más pequeño del código tiene que ser lo bastante grande como para que una cámara lo distinga del de al lado. En el mismo papel, un código de 25 módulos tiene módulos del doble de tamaño que uno de 50.

Mínimos prácticos que conviene recordar:

  • Tarjetas y etiquetas pequeñas: nada por debajo de 2 centímetros, y solo con códigos claros. Una vCard con todos los campos no funciona a 2 centímetros.
  • Folletos, dípticos y cartas: de 2,5 a 3 centímetros es la banda segura.
  • Envase de producto: depende de dónde vaya, pero recuerda que una superficie curva deforma el código visto de lado, así que imprímelo un veinte por ciento más grande de lo que salga en el cálculo.
  • Carteles y expositores: calcula desde donde la gente se pone de verdad, no desde donde te gustaría.

Un detalle que se olvida: el material. Un código impreso en kraft marrón, en tela o sobre una superficie muy brillante se lee peor que el mismo código en papel blanco mate. En esos materiales, imprime más grande y sube el contraste.

Ocho fallos que dejan un código impreso sin leer

Ordenados por frecuencia.

  1. Impreso demasiado pequeño para la distancia. El fallo número uno. En un monitor de 27 pulgadas todos los códigos se ven grandes; te enteras en el papel.
  2. Margen comido. Cortado al ras, colocado en el borde de la hoja, o con una textura de fondo tocando el código.
  3. Contraste flojo. Un color pálido sobre un fondo pálido, o dos colores distintos con el mismo peso tonal.
  4. Invertido. Código claro sobre fondo oscuro.
  5. Logo grande o mal puesto. Tapando más del 30 por ciento, o encima de un patrón de esquina.
  6. Proporciones estiradas. Alguien arrastró una esquina en el programa de maquetación y el código ya no es cuadrado. Un código QR tiene que ser cuadrado exacto.
  7. Superficie brillante o curva. Plastificado en brillo, film reflectante, un código enrollado en una botella.
  8. Destino muerto. El código se lee bien pero lleva a una página borrada, a un archivo renombrado o a una promoción caducada. Es el único fallo de la lista en el que la imprenta no tiene culpa.

Los cuatro códigos de abajo son reales. Escanéalos desde la pantalla con el teléfono. El primero está bien hecho; los otros tres llevan, por orden, un margen comido, la paleta invertida y un contraste flojo. Pruébalos con el mismo modelo de teléfono que lleva tu cliente, y pruébalos también con poca luz.

Cuatro códigos QR reales para probar: uno correcto, uno sin margen, uno invertido claro sobre oscuro y uno con contraste flojo
Los teléfonos recientes suelen leer el invertido en una pantalla brillante, y eso es justo lo que convence a la gente de que puede mandarlo a imprenta.

La comprobación de cuatro minutos antes de imprimir

Los teléfonos actuales escanean desde la propia cámara sin instalar nada: los iPhone desde iOS 11 y casi todos los Android de hoy. Los equipos más antiguos necesitan una aplicación lectora, o Google Lens.

La comprobación lleva cuatro minutos y hay que hacerla sobre la prueba impresa, no en pantalla.

  1. Escanea con dos teléfonos de sistema distinto. Un iPhone y un Android. Si solo lo lee uno, algo va mal, normalmente los patrones de esquina o el logo.
  2. Escanea a la distancia real. Ponte donde se pondrá el cliente. No acerques el teléfono.
  3. Escanea con poca luz. Un local de noche, un pasillo de feria, dentro de un coche. Ahí es donde el contraste flojo se delata.
  4. Sigue el destino en el mismo teléfono. Si la página abre rápido, si entra en la pantalla, si pide iniciar sesión.

Para una tirada grande, añade un paso: imprime una sola prueba en el material real y al tamaño real antes de lanzar la tirada. Una hoja de prueba siempre sale más barata que una tirada mala.

Medir cuánta gente escanea de verdad

La mayoría de los códigos QR del mundo no tienen ninguna medición detrás. Un negocio imprime dos mil folletos con código, los reparte todos y decide cómo fue por sensación.

Medir necesita dos cosas, y las dos piden o un código dinámico o un enlace con parámetros.

Contar escaneos. El código dinámico pasa por una dirección intermedia, así que cada escaneo se cuenta y se separa por día, por tipo de dispositivo y por país. Eso responde preguntas concretas: cuántos escaneos salieron de los folletos del día de apertura, si la pegatina de la tienda A gana a la de la tienda B, a qué hora escanea la gente.

Parámetros en el enlace de destino. El recuento de escaneos dice cuánta gente entró. Los parámetros dicen qué hizo esa gente después dentro de la web. Sin ellos, todas las visitas que llegan por código QR caen en el saco del tráfico directo y no se pueden separar. Dónde colocar ese dato para que alguien lo mire cada semana, en vez de dejarlo suelto, es lo que resuelve la guía sobre cómo montar un cuadro de mando que se mire de verdad.

Un hábito pequeño que casi nadie tiene: si la misma campaña sale en varios soportes impresos, dale a cada soporte su propio código en vez de repetir uno. Un código para el folleto, otro para el expositor, otro para el envase. Los tres pueden llevar a la misma página. Códigos distintos son la única forma de saber qué soporte trajo los escaneos, no cuesta nada y la información que devuelve es otra.

Cuando el código va con una campaña de pago, el recuento de escaneos hay que leerlo junto al coste de esa campaña, no aparte; cómo se lee ese conjunto sin saltar de una pestaña a otra está en la guía del administrador de anuncios de Meta, Google y TikTok en una sola mesa.

Tabla de decisión rápida

Úsala cuando ya sabes lo que necesitas y solo quieres las elecciones.

Lo que necesitasTipo de códigoEstático o dinámicoTamaño mínimo
Compartir la contraseña del wifi en un localWifiEstático2,5 cm, cartelito de mesa
Tarjeta de contacto impresavCard, o enlace a una página de presentaciónEstático2 cm si el código es claro
Carta de restauranteEnlace o PDFDinámico3 cm, de pie en soporte
Folleto de manoEnlace libre con parámetrosDinámico2,5 a 3 cm
Cobrar en el mostradorTipo de cobro del país, sin importeEstático5 cm, de pie en el mostrador
Cobrar pedido a pedidoTipo de cobro con importe y conceptoEstático, generado por pedidoEn pantalla
Envase de productoEnlace libreDinámico2 cm más el extra por la curva
Cartel en la paredEnlace libreDinámicoUna décima parte de la distancia
Rótulo de exteriorEnlace libreDinámicoUna décima parte de la distancia
Recoger reseñas de GoogleEnlace de reseñas de GoogleEstático3 cm, en el mostrador
Wifi de invitados en una oficinaWifi, solo red de invitadosEstático3 cm, en recepción
Material de feriaEnlace con parámetros de la feriaDinámico3 cm

Donde la tabla dice dinámico y prefieres no abrir cuenta, hay un rodeo: haz un código estático que apunte a una página de tu propia web y cambia el contenido de esa página cuando se mueva el destino. Seguirás sin tener recuento de escaneos, salvo que instales tú la medición en esa página.

Usar un generador de códigos QR gratis sin abrir cuenta

Si solo necesitas un código para hoy, la secuencia es corta.

  1. Abre el generador. El módulo de creación está arriba de la página, sin paso de acceso.
  2. Elige el tipo. La cuadrícula de tipos tiene buscador: escribiendo "wifi" o "vcard" llegas directo.
  3. Rellena los campos con asterisco. El asterisco marca lo obligatorio; si falta uno, no aparece el código.
  4. Ajusta colores y formas. Color del código, fondo, forma del módulo, estilo de los ojos. Negro sobre blanco es siempre la respuesta segura.
  5. Elige tamaño y descarga el PNG. Hay tres tamaños. Para imprenta, el mayor.

Un código hecho así es estático. No caduca, no lleva el logo de nadie estampado y no te pide el correo. Es el tipo de código que sirve para la mayoría de las tareas del día a día.

La cuenta solo hace falta para lo demás: cambiar el destino después de imprimir, contar escaneos, poner un logo en el centro, añadir un marco con un mensaje, descargar un archivo vectorial para la imprenta o un archivo de impresión en tres dimensiones, y convertir una dirección larga en una corta que cuente clics. Todo eso hay que guardarlo en algún sitio para poder editarlo después, y una página sin acceso no puede hacerlo.

Preguntas que hace la gente

¿Caduca un código QR?

La imagen no caduca. Es un dibujo que guarda texto. Lo que caduca es aquello a lo que apunta. Un código estático que apunta a un enlace vive exactamente lo que viva ese enlace. Un código dinámico depende del servicio de reenvío, así que también depende de que tu cuenta siga activa.

¿Un generador de códigos QR gratis mete publicidad?

Depende de la herramienta. Algunos servicios gratuitos generan siempre códigos dinámicos que pasan por sus propios servidores, y en algún momento meten una pantalla intermedia antes de reenviar, o apagan el código si no pagas. Cómo detectarlo: si la herramienta pide el correo antes de dejarte descargar, o si la dirección que hay dentro del código no es la que escribiste, es un código dinámico. Un código estático de verdad devuelve al escanear exactamente lo que pusiste, sin ningún dominio raro por medio.

¿Por qué mi código se lee en mi teléfono y no en el del cliente?

Tres causas habituales, por orden. Tu teléfono es más nuevo y se apaña con un código justo. Tú escaneaste desde una pantalla brillante y el cliente desde papel con mala luz. O el código se imprimió por debajo del mínimo y la cámara del cliente es peor. La comprobación de cuatro minutos de arriba encuentra las tres.

¿Se puede meter un PDF dentro de un código QR?

No. Un código QR guarda texto, unos pocos miles de caracteres como mucho. Todo código que dice contener un PDF es un código que apunta a la dirección de un PDF alojado en un servidor. Siempre necesitas un sitio donde dejar el archivo.

¿Cambiar el color dificulta la lectura?

Solo si bajas el contraste o inviertes los tonos. Un código azul oscuro sobre blanco se lee igual de bien que uno negro sobre blanco. Uno amarillo sobre blanco casi no se lee.

¿Cuántas veces se puede escanear un código QR?

Sin límite. Los códigos QR no llevan contador dentro. Cualquier límite que te encuentres viene del servicio de códigos dinámicos, no de la norma.

¿Es seguro un código QR de wifi?

La contraseña está dentro del código en texto legible, así que quien lo fotografíe puede sacarla. Para una red de invitados no pasa nada. Para una red interna con algo de valor dentro, no lo hagas.

¿Blanco y negro o color para imprimir?

Blanco y negro siempre es más seguro y más barato. Usa color solo si la marca lo exige y solo si el color elegido es lo bastante oscuro. Para una tirada grande, o sobre un material difícil, ve a blanco y negro.

¿Funciona un código con una esquina rota o sucia?

Hasta cierto punto. La corrección de errores recupera entre el 7 y el 30 por ciento de los datos según el nivel elegido. Pero si el daño cae sobre uno de los tres patrones de las esquinas, el código está prácticamente perdido, porque el lector ya no puede calcular su orientación.

¿Estático o dinámico si de verdad no lo sé?

Dinámico si el código va a una tirada grande o si el destino puede moverse. Estático si el contenido es fijo para siempre, como una contraseña de wifi o un número de teléfono. Fallar por el lado estático es el error caro, porque obliga a reimprimir.

Antes de mandar el arte a imprenta

Generar el código lleva medio minuto. Las cuatro decisiones que lo rodean son las que deciden si vive: elegir el tipo adecuado en vez de pegar un enlace siempre, decidir estático o dinámico antes de imprimir y no después, mantener el contraste y el margen mientras lo pones bonito, y calcular el tamaño por la distancia a la que la gente se pone de verdad.

Si necesitas un código hoy, hazlo estático, escanéalo con dos teléfonos de sistema distinto y mándalo. Si va a ir sobre miles de piezas impresas, o necesitas saber cuánta gente lo escanea, hazlo dinámico desde el principio. Esa es la decisión que no se puede revisar con la tinta seca.

Crea tu código QR ahora, sin registro

Elige entre 59 tipos de código ya preparados, rellena el contenido, cambia el color y la forma de los módulos y descarga el PNG. Los códigos dinámicos, que permiten cambiar el destino después de imprimir, contar escaneos y llevar logo, viven dentro de la aplicación, junto a los enlaces cortos orova.vn/l/ que cuentan clics por día, dispositivo y país.

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